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AIRWHEEL, el futuro en tus pies

Es un monopatín eléctrico que funciona con el contacto de los pies en los pedales. Tiene una velocidad máxima de 18 kilómetros y es portátil. Adiós, tráfico.

Texto: Oriana Lerner K. 
Fotografía: Gabriela Morales y Paola Paredes 

"¿Que es eso?, ¿cómo funciona?, ¿usted lo vende?", Le preguntan dos muchachas a Adriano Dos Santos, una de las personas que han importado el Airwheel de China a nuestro país. Estamos en el malecón de Miraflores y las miradas no se despegan de este monopatín. “No se compara con nada. Es un producto único”, responde Adriano, a quien le insisten con más preguntas. Y es que un nuevo producto como este suscita mucha curiosidad. 

¿Y de qué se trata?, ¿cómo es la cosa? El Airwheel es un neumático eléctrico que se activa cuando una persona pone los pies sobre sus pedales laterales e inclina el cuerpo ligeramente hacia delante. Es cuestión de equilibrio. Frena automáticamente cuando el cuerpo va hacia atrás y es bastante seguro, ya que la distancia entre el usuario y  el piso es de menos de un metro. Tiene una velocidad máxima de 18 km/h y pesa 9 kilos. Lo mejor de todo es que la persona va con las manos libres y, según los usuarios, es como estar volando. El precio por el modelo básico es de 699 dólares y viene con una batería con una autonomía de 18 a 20 kilómetros. El paquete incluye unas rueditas que pueden colocarse a los costados, iguales a las que se usan para aprender a montar bicicleta. Al cabo de un tiempo, las ruedas se sacan y el usuario pasa de ser un principiante a un experto equilibrista. Definitivamente, es el medio de transporte del futuro. Para olvidarse del tráfico y del mal humor.

CHAU, combi

“Es como correr rápido pero sin sudar ni una gota”, dice Patricio Sabogal (47), un usuario del Airwheel. Patricio lo encontró en internet, mientras buscaba soluciones a la contaminación ambiental y a su excesiva pérdida de tiempo a causa del tráfico. Primero pensó en comprarse un auto híbrido, luego una bicicleta, pero el Airwheel rebasó todas sus expectativas. Le pareció divertido y además era el aparato más portátil y ligero que encontró en el mercado. Lo pidió a través de la página de Facebook y al día siguiente Adriano tocó su puerta con el Airwheel en mano. Salieron juntos a probarlo y Patricio quedó encantado. “No te voy a mentir”, dice.

“Al principio fue un poco complicado tener equilibrio pero eso se solucionó con la práctica”. Cada vez que llegaba de trabajar, iba al parque y hacía recorridos por los alrededores hasta que, en menos de un mes, le agarró el truco y su vida cambió radicalmente: dejó de usar su auto. Ahora va hasta su trabajo, ubicado en el centro empresarial de San Isidro, montando el monopatín. “Además, a la hora de almuerzo puedo alejarme de mi zona de trabajo y encontrar restaurantes donde no hay tanta gente. Así tengo mucho más tiempo de descanso”, dice satisfecho. Para Patricio, el Airwheel es sinónimo de frescura, rapidez y relajación. Quedaron atrás los días en que llegaba a casa estresado y de mal humor por haberse atascado en el tráfico. De hecho, la compra ha sido una inversión a largo plazo. Patricio calcula que está ahorrando unos 400 soles mensuales en estacionamiento. 

NUEVO JUEGO

Alberto Guinand (13) encontró el Airwheel en un rincón de casa. Tuvo la suerte de que su madre es una de las impulsoras de este producto. Un día, ella dejó olvidado este aparato. Lo buscó pero no pudo encontrarlo. Abrió una ventana que daba a la calle y vio a su hijo dando vueltas por el parque con su nuevo juguete. Sus amigos lo miraban fascinados y pronto se convirtió en la nueva atracción del barrio. Alberto ha llevado esto a otro nivel. No solo es un medio de trasporte para llegar a casa de sus amigos, se ha convertido en un juguete. Una especie de skate del futuro con el que practica saltos y todo tipo de piruetas. Se ha formado una comunidad llamada Airwheel Perú, donde todos los usuarios interactúan y organizan actividades como asistir a maratones utilizando el Airwheel.

“Gracias a esto he conocido a chicos de mi edad que también lo tienen y juntos salimos a montar”, dice Alberto, quien ha dejado sus patines guardados hasta próximo aviso. El monopatín ha acaparado toda su atención. “Ahora ya no nos juntamos para ver videojuegos, sino para ir al parque a practicar nuevos saltos”, continúa. El Airwheel ha entrado fuerte a los mercados de Alemania, Estados Unidos, Suiza, Inglaterra, Brasil, Chile y Colombia. En nuestro país ya se han vendido 55 unidades y sus representantes esperan vender cien más en el verano. Para ellos, el que la gente se interese por este aparato cuando lo ve por las calles es una señal esperanzadora. Por su parte, Alberto ya decidió que llevará el Airwheel a su próximo viaje. Puede ser el despertar de una generación que no considerará a los automóviles como una necesidad.